Factoring gestionado
El factoring sin financiación inmediata
A diferencia del factoring clásico, un contrato de factoring gestionado no incluye la financiación de las facturas. Permite delegar completamente la gestión del poste cliente, es decir, el cobro, el recobro y la garantía, pero sin el anticipo del importe de las facturas.
¿Qué es el factoring gestionado?
El factoring gestionado, también conocido como maturity factoring, funciona de forma similar al factoring estándar, con una diferencia esencial: las facturas no son financiadas por el factor. En este caso, el pago se realiza cuando el contrato llega a vencimiento y el cliente abona las cantidades correspondientes.
En este tipo de contrato, la sociedad de factoring se concentra únicamente en la gestión del poste cliente, especialmente en la administración de los créditos, el cobro y el recobro de las facturas. Gracias a sus recursos y a su conocimiento del riesgo cliente, el factor puede evaluar mejor la solvencia de los compradores y organizar un seguimiento más riguroso.
Aunque el factoring gestionado no ofrece financiación inmediata de las facturas, sí puede incluir una indemnización en caso de impago de los créditos clientes, según las condiciones pactadas en el contrato.
¿A quién se dirige el factoring gestionado?
A diferencia del factoring clásico, un contrato de factoring gestionado no cubre la financiación anticipada de las facturas. Su objetivo es delegar por completo la gestión del poste cliente: cobro, recobro y garantía, pero sin anticipo de tesorería.
Este tipo de producto se dirige principalmente a sociedades que desean garantizar sus cobros en mercados nacionales o internacionales. En operaciones de exportación, las normativas y prácticas de pago pueden variar considerablemente de un país a otro. Por ello, confiar el recobro a un especialista puede resultar especialmente útil.
Estos contratos de factoring son utilizados con frecuencia por empresas que trabajan dentro de la Unión Europea, la Comunidad Económica Europea y países de la OCDE, especialmente cuando necesitan asegurar la gestión y el seguimiento de sus créditos comerciales.
¿Cómo funciona el factoring gestionado?
El factoring gestionado funciona de manera diferente a otras soluciones de factoring debido a la ausencia de financiación inmediata de las facturas. Su funcionamiento puede resumirse así:
- La empresa recibe en primer lugar un pedido de un cliente.
- Una vez establecido el contrato comercial, puede realizar una solicitud al factor para poner en marcha un contrato de factoring gestionado.
- Cuando el factor acepta la operación, la empresa vende el bien o presta el servicio a su cliente y emite la factura. Es importante que la venta se realice después de que la sociedad de factoring haya concedido el contrato.
- Después, la empresa cede su crédito al factor, que se encarga de gestionar el cobro de la factura frente al cliente en la fecha de vencimiento indicada. El factor puede realizar el recobro amistoso de la deuda.
- Finalmente, la sociedad de factoring devuelve a la empresa los importes cobrados. En caso de impago cubierto, el factor puede indemnizar a la empresa según las condiciones previstas.
Este proceso permite delegar la gestión del cobro y del recobro de las facturas a una sociedad especializada, manteniendo una protección frente a determinados riesgos de impago.
Los objetivos del factoring gestionado
Los objetivos del factoring gestionado son los siguientes:
Las ventajas del factoring en modo gestionado
Las ventajas del factoring gestionado son numerosas. Una de las principales es que, al suscribir un contrato, la empresa puede beneficiarse de una garantía de pago por parte del factor, incluso en caso de impago o retraso de pago, según las condiciones del contrato.
El factoring gestionado también permite a las sociedades que se desarrollan en mercados internacionales aprovechar la experiencia de equipos especializados en distintos modos de recobro. Esta competencia puede resultar decisiva cuando los clientes están situados en varios países y las prácticas de cobro difieren de un mercado a otro.
La empresa que opta por este contrato continúa siguiendo la evolución de los cobros, tanto por cliente como por factura. Este seguimiento aporta una visión precisa del poste cliente y permite mejorar el control de la tesorería.
En cuanto a los costes, como en cualquier contrato de factoring, el servicio se remunera mediante una comisión. Esta comisión puede cubrir la gestión de las facturas, las relances, el recobro, el cobro, el lettrage y la imputación de pagos. Si el contrato incluye una cobertura de seguro de crédito, el coste de la garantía también se define en función del riesgo cubierto.
Cada comisión se evalúa caso por caso. Por ello, no existe un tipo estándar aplicable a todas las empresas. El precio depende de la calidad de la cartera de clientes, del volumen de facturas, del número de deudores y del nivel de servicio solicitado.
En conclusión, el factoring gestionado ofrece una solución llave en mano para delegar el recobro de las facturas. A diferencia de un factoring con financiación, esta modalidad permite externalizar la gestión del poste cliente sin recurrir necesariamente a un anticipo de tesorería.