¿Por qué utilizar el factoraje?

Todas sus preguntas tienen una respuesta práctica

¿Por qué utilizar el factoring?

Por qué utilizar el factoraje o el factoring

El factoraje es un método de financiación a corto plazo para las empresas que ofrece distintos beneficios para la sociedad, especialmente una mejora inmediata de su liquidez y una protección frente al impago de determinados clientes. Sin embargo, esta opción financiera no está exenta de coste.

Entre las principales razones y ventajas para la empresa encontramos: la mejora de la tesorería, la garantía frente al riesgo de insolvencia y la delegación del recobro.

Altassura tiene como objetivo proponer soluciones de financiación perfectamente adaptadas a todo tipo de necesidades y empresas. Sin embargo, no siempre es fácil comprender en qué consiste el factoraje y por qué utilizarlo. Gracias a este artículo, dispondrá de todas las claves para entender las razones para usarlo.

¿Cuál es el interés del factoraje?

Existen varias razones que pueden llevar a una empresa a recurrir a una solución de factoraje. Estas son algunas razones por las que una empresa podría elegir utilizar el factoring:

  • Una garantía frente a impagos de hasta el 100 %: el factor puede garantizar hasta el 100 % de las facturas, mientras que el seguro de crédito deja a cargo del acreedor una parte del riesgo, garantizando generalmente entre el 85 % y el 90 % de los créditos.
  • Porque la función fundamental del factoraje es financiera: en la medida en que permite a la empresa movilizar sus créditos a corto plazo, ayuda a cubrir rápidamente una falta de tesorería.
  • Porque la tesorería es un elemento crucial de su empresa: debe asegurar el pago de salarios y proveedores dentro de los plazos previstos, y la tesorería disponible no siempre basta para responder a esta necesidad. Por tanto, necesita una solución flexible y reactiva; el factoraje responde a esta expectativa y simplifica la gestión diaria.
  • Una reducción del riesgo de créditos impagados: al ceder las facturas a un factor, la empresa transfiere también una parte del riesgo vinculado a facturas impagadas. El factor suele encargarse de la gestión del recobro y puede ofrecer una protección frente a impagos.
  • Externalizar la gestión de las cuentas clientes: el factoraje permite a una empresa delegar la gestión administrativa de sus cuentas clientes al factor. Esto puede aligerar la carga de trabajo de la empresa y permitirle concentrarse en otros aspectos de su actividad.
  • Aceleración del crecimiento: al obtener rápidamente liquidez gracias al factoraje, una empresa puede aprovechar antes oportunidades de crecimiento, como la expansión, la adquisición de nuevos clientes o el desarrollo de productos innovadores.
  • Flexibilidad financiera: el factoring puede ofrecer una solución de financiación flexible, ya que no compromete a la empresa con un préstamo tradicional de vencimientos fijos. Las necesidades de financiación pueden variar con el tiempo, y el factoraje puede adaptarse a esas fluctuaciones.
  • Gestión de flujos de tesorería estacionales: para empresas que se enfrentan a variaciones estacionales de ingresos, el factoraje puede ayudar a equilibrar los flujos de caja y mantener la estabilidad financiera durante todo el año.
  • Un acceso rápido a financiación: a diferencia de los préstamos tradicionales, el factoraje suele ser más rápido de poner en marcha. Una vez establecido el contrato, la empresa puede obtener liquidez rápidamente, lo que resulta valioso en caso de urgencia financiera.
  • Una mejora de la credibilidad: el factoraje puede reforzar la imagen de la empresa ante proveedores y socios, ya que demuestra una gestión proactiva de los flujos de tesorería y una capacidad para cumplir sus compromisos financieros.

Recordemos que el factoraje también implica costes y restricciones que deben tenerse en cuenta. Se recomienda comprender bien los términos y condiciones del contrato de factoraje y comparar varias opciones antes de decidir si este método de financiación conviene a la empresa.

Por supuesto, también es posible recurrir a una entidad bancaria. Sin embargo, con el contexto económico actual, puede resultar cada vez más difícil obtener una buena oferta. No olvide tampoco el viejo dicho: no poner todos los huevos en la misma cesta. Opte, por tanto, por un comparador como Altassura. Cualquiera que sea la situación de su empresa, el factoring es sin duda una solución que merece estudiarse.

¿En qué casos el factoraje crea realmente valor?

Utilizar el factoraje no consiste únicamente en recibir dinero antes. La verdadera pregunta es saber si la financiación obtenida permite a la empresa proteger su explotación, aceptar más pedidos o reducir un riesgo financiero. Ese valor creado es el que debe compararse con el coste del contrato.

Cuando el crecimiento consume más tesorería de la que produce

Una empresa puede ser rentable y, sin embargo, carecer de liquidez. Esto ocurre con frecuencia cuando el volumen de negocio progresa rápidamente mientras los clientes pagan a 45 o 60 días. Salarios, compras, IVA, subcontratistas y proveedores deben pagarse antes de cobrar las facturas. La necesidad de fondo de maniobra aumenta entonces mecánicamente.

Ejemplo: una sociedad de servicios factura 100 000 euros al mes y sus clientes pagan a 60 días. Puede tener aproximadamente 200 000 euros de créditos pendientes de cobro. Si su actividad pasa a 150 000 euros al mes, este saldo teórico puede subir hasta unos 300 000 euros. El crecimiento añade, por tanto, cerca de 100 000 euros que financiar antes incluso de que la rentabilidad adicional se transforme en cash.

En esta situación, el factoraje puede ser pertinente porque la financiación evoluciona con las facturas elegibles. La empresa no busca solo cubrir un descubierto: financia directamente el desfase creado por su crecimiento comercial.

Cuando un nuevo pedido es rentable pero imposible de prefinanciar

Un contrato importante puede ser comercialmente excelente y, aun así, poner a la empresa bajo tensión. A veces debe comprar mercancía, reservar personal o pagar subcontratistas varias semanas antes de poder facturar a su cliente. Entonces hay que distinguir dos periodos: antes de la facturación y después de la facturación.

Ejemplo: una pyme obtiene un pedido de 120 000 euros. Debe comprometer 45 000 euros de costes antes de la entrega. El factoraje no suele financiar un simple pedido o una prestación todavía no realizada. Por tanto, una línea bancaria o la tesorería propia puede ser necesaria para los 45 000 euros iniciales. En cambio, una vez realizada la entrega y emitida la factura, el factor puede tomar el relevo sobre el crédito si este es elegible.

El buen razonamiento consiste, por tanto, en asociar cada financiación al momento correcto del ciclo de explotación, en lugar de pedir al factoraje que cubra una necesidad para la que no está diseñado.

Esquema: ¿dónde interviene el factoraje en el ciclo comercial?
1. PedidoNecesidad eventual de prefinanciación
>
2. EntregaMercancía entregada o prestación realizada
>
3. FacturaCrédito nacido y verificable
>
4. FactorFinanciación después de la validación
>
5. CobroEl cliente paga al vencimiento

Cuando uno o dos grandes clientes inmovilizan una parte importante del cash

La concentración del volumen de negocio en unas pocas grandes cuentas es frecuente en la industria, el trabajo temporal, la consultoría, el transporte o la subcontratación. Puede crear una dependencia financiera: cuanto más importante es el cliente, más inmoviliza su plazo de pago una suma elevada.

Ejemplo: una empresa realiza el 40 % de su volumen de negocio con un grupo que paga a 60 días. Con 3 millones de euros de volumen de negocio anual, este cliente representa alrededor de 1,2 millones de euros al año, es decir, casi 200 000 euros de facturación en dos meses. Un límite factor demasiado bajo sobre este único deudor puede reducir fuertemente la tesorería esperada.

Antes de firmar, el director financiero debe verificar no solo la tasa de financiación anunciada, sino sobre todo los límites concedidos a los principales deudores. Una oferta atractiva sobre el papel puede ser insuficiente si el factor solo financia una fracción del cliente que concentra la mayor parte de la necesidad.

¿Cuánta tesorería puede liberar realmente el factoraje?

El importe total de las facturas no corresponde automáticamente al importe disponible. Entre créditos no elegibles, límites clientes, porcentaje financiado, fondo de garantía y posibles gastos, la tesorería realmente movilizable debe calcularse antes de elegir una oferta.

Pasar del importe facturado al importe realmente financiable

Ejemplo concreto: una empresa tiene 180 000 euros de créditos. De este total, 30 000 euros corresponden a facturas litigiosas, anticipos o clientes no aceptados. Quedan, por tanto, 150 000 euros potencialmente elegibles. Si los límites concedidos por el factor solo cubren finalmente 130 000 euros y el contrato prevé una financiación del 90 %, el importe movilizable es de aproximadamente 117 000 euros antes de considerar comisiones y gastos aplicables.

Por eso dos contratos que muestran ambos un anticipo del 90 % pueden producir resultados muy diferentes. La calidad del contrato se mide por el porcentaje de la cartera de clientes que puede financiarse efectivamente.

Esquema: de la cartera de clientes a la tesorería disponible
Créditos totales180 000 euros
Créditos elegibles150 000 euros
Importe cubierto por los límites130 000 euros
Financiación al 90 %117 000 euros

Medir la tasa de financiación efectiva en lugar de la tasa anunciada

El dirigente debe seguir un indicador simple: el importe efectivamente financiado dividido por el importe total de los créditos que quería movilizar. En el ejemplo anterior, se obtienen 117 000 euros sobre 180 000 euros de créditos iniciales, es decir, una tasa de financiación efectiva del 65 %.

Esta tasa permite identificar las causas de infrautilización: clientes fuera de aprobación, límites insuficientes, facturas en litigio, documentos faltantes o concentración excesiva. A menudo es un indicador más útil para la tesorería diaria que la simple tasa de anticipo inscrita en la propuesta comercial.

Factoraje, descubierto o préstamo: ¿qué financiación para qué necesidad?

El factoraje no está destinado a sustituir todas las financiaciones de la empresa. Es especialmente coherente cuando una necesidad de tesorería procede directamente de los plazos de clientes. Una inversión inmobiliaria, una máquina amortizada durante varios años o una adquisición no se financian con la misma lógica.

Esquema: elegir la financiación según el origen de la necesidad
FactorajeNecesidad vinculada a facturas clientes, necesidad de fondo de maniobra, crecimiento o estacionalidad.
DescubiertoDesfase corto y puntual, dentro del límite de una autorización bancaria disponible.
Préstamo a medio plazoInversión duradera: máquina, vehículo, obras, adquisición o proyecto plurianual.

Utilizar el factoraje para la necesidad de fondo de maniobra, no para ocultar una pérdida estructural

Una tensión de tesorería no siempre tiene el mismo origen. Si la empresa gana dinero pero cobra tarde a sus clientes, la financiación de la cartera de clientes puede ser lógica. Si pierde dinero en cada venta, el anticipo del factor solo aporta cash antes y no corrige la causa del problema.

Ejemplo: una empresa pierde 8 000 euros al mes por una margen insuficiente. Financiar más rápido 100 000 euros de facturas puede dar aire a corto plazo, pero las pérdidas seguirán consumiendo tesorería. En este caso, el factoraje puede acompañar un plan de acción, pero no sustituye una mejora del margen o una reestructuración de costes.

Comparar el coste con el valor económico creado

El coste del factoring debe compararse con lo que permite ganar o evitar: pedidos adicionales aceptados, descuentos de proveedores obtenidos gracias a un pago más rápido, gastos bancarios evitados, tiempo de recobro ahorrado o pérdidas por impagos cubiertas según las condiciones del contrato.

Ejemplo: si 4 000 euros de coste anual de factoraje permiten financiar un pedido adicional que genera 25 000 euros de margen bruto, el razonamiento económico no es el mismo que si la financiación solo sirve para dejar dormir una tesorería excedentaria en la cuenta bancaria.

¿Qué criterios verificar antes de elegir un contrato de factoraje?

El precio sigue siendo importante, pero una propuesta nunca debe evaluarse únicamente sobre una tasa. Un contrato poco costoso puede resultar decepcionante si los principales clientes están financiados de forma insuficiente, si las exclusiones son numerosas o si un mínimo anual de comisiones es desproporcionado respecto al volumen realmente cedido.

Controlar los límites sobre los diez principales clientes

Antes de firmar, resulta útil solicitar una lectura precisa de los límites propuestos sobre los principales deudores. Esta etapa permite comparar la financiación teórica con la necesidad real. Para una empresa concentrada en unas pocas grandes cuentas, la calidad de las aprobaciones de clientes puede valer más que una pequeña diferencia de tasa.

El credit manager puede preparar una tabla con el volumen de negocio por cliente, el saldo máximo previsto, el plazo de pago y el límite concedido. Este documento permite detectar inmediatamente los clientes que pueden crear una zona no financiada.

Calcular el coste completo y no solo la comisión principal

Hay que integrar la comisión de factoraje, la comisión de financiación, los gastos de expediente, los mínimos contractuales, los posibles gastos sobre abonos o litigios y el coste de servicios opcionales. Bpifrance recuerda que la remuneración de un factor suele asociar un coste de financiación y una comisión de gestión, a los que pueden añadirse gastos anexos según el contrato.

La comparación debe realizarse idealmente sobre un escenario idéntico: mismo volumen de negocio cedido, mismo importe medio financiado, misma duración de utilización y mismos clientes. Así se evita comparar dos tasas que no cubren el mismo perímetro de servicio.

Prever el funcionamiento después de la firma

El contrato solo es eficaz si la organización interna lo sigue correctamente. Hay que determinar quién remite las facturas, quién transmite los justificantes, quién trata los abonos, quién responde a las solicitudes del factor y quién vigila los pagos recibidos. Una mala organización puede retrasar la financiación incluso con una excelente oferta.

Un control mensual puede seguir cinco indicadores: importe remitido, importe financiado, tasa de financiación efectiva, coste total y facturas bloqueadas. Estos datos ofrecen rápidamente una visión objetiva de la utilidad del contrato.

¿Qué facturas se prestan realmente al factoraje?

El factoraje se refiere principalmente a créditos profesionales B2B. Bpifrance recuerda que las facturas deben ser ciertas, líquidas y exigibles, y que ciertos tipos de facturación, especialmente las solicitudes de anticipo, se prestan mal al factoraje.

Las facturas más fáciles de financiar

Una factura correspondiente a una entrega terminada o a una prestación claramente realizada, dirigida a una empresa solvente y acompañada de documentos fáciles de verificar, suele presentar el mejor perfil. Las facturas repetitivas, no impugnadas y correctamente documentadas también facilitan el tratamiento.

Ejemplo: una sociedad entrega cada mes 30 000 euros de mercancías a un distribuidor, con albaranes de entrega firmados y pago contractual a 45 días. El expediente es mucho más claro que una factura dependiente de una validación futura, un hito no aceptado o un cálculo complejo.

Las situaciones que pueden bloquear o ralentizar la financiación

Los litigios comerciales, prestaciones no terminadas, abonos importantes, facturación de anticipos, ausencia de justificantes o superación de un límite cliente pueden reducir o suspender la financiación. Algunos sectores como la construcción requieren también un análisis adaptado por las certificaciones de obra, retenciones, subcontratistas y riesgos de impugnación.

La mejor práctica consiste en hacer analizar el modelo de facturación antes de la firma. Es preferible descubrir una restricción durante el estudio del contrato que después de haber comprometido ya los gastos correspondientes a un gran pedido.

Esquema: prueba rápida de una factura antes de remitirla al factor
¿Prestación realizada?Sí: continuar
>
¿Factura no impugnada?Sí: continuar
>
¿Cliente aceptado?Verificar la aprobación
>
¿Límite disponible?Verificar el saldo
>
FinanciaciónSegún el contrato

Preguntas frecuentes: 10 cuestiones prácticas antes de utilizar el factoraje

Estas preguntas completan las ventajas generales presentadas anteriormente con situaciones concretas que aparecen con frecuencia durante la puesta en marcha o el uso de un contrato.

1. ¿Se puede pedir al factor que estudie un cliente antes incluso de emitir la primera factura?

Sí. Es incluso una precaución útil cuando un nuevo contrato comercial va a generar un saldo importante. La empresa puede presentar el cliente, el contrato o el pedido para conocer de antemano el límite que el factor podría conceder. La financiación normalmente solo intervendrá después del nacimiento de un crédito elegible, pero este estudio previo evita construir un plan de tesorería sobre un límite que no estaría disponible.

2. ¿Qué ocurre si mi principal cliente supera el límite concedido por el factor?

La parte del saldo que supera el límite puede dejar de financiarse o garantizarse según el contrato. Los pagos del cliente liberan después capacidad. La empresa puede solicitar una revisión del límite, pero esta depende de la solvencia del deudor, de su historial de pago y del nivel de riesgo aceptado por el factor.

3. ¿Una factura parcialmente impugnada puede financiarse de todos modos?

Todo depende de la naturaleza del litigio y de los procedimientos del factor. Si una parte de la factura está claramente no impugnada, a veces puede contemplarse un tratamiento parcial, pero el factor también puede bloquear el conjunto hasta que la situación se aclare. Por tanto, es importante tratar rápidamente los litigios y emitir los abonos necesarios.

4. ¿Una empresa recién creada puede utilizar el factoraje sin balance?

Sí, siempre que disponga de créditos profesionales elegibles y de clientes suficientemente solventes. La ausencia de balance no impide automáticamente el factoraje: la calidad de los deudores, los contratos comerciales, el previsional y los justificantes de las primeras facturas adquieren entonces especial importancia en el estudio del expediente.

5. ¿Se pueden financiar facturas dirigidas al Estado o a una administración pública?

Sí, algunos factors financian créditos públicos. No obstante, el montaje debe respetar las reglas propias de los contratos públicos, los justificantes de servicio realizado y las modalidades de cesión o pago aplicables. La calidad administrativa del expediente es esencial para evitar un bloqueo de la financiación.

6. ¿Hay que utilizar toda la financiación disponible en cuanto se propone?

No necesariamente. Si el contrato permite elegir el importe movilizado, puede ser más racional financiar solo la necesidad real para limitar los intereses. Una empresa que dispone de 150 000 euros de capacidad, pero solo necesita 50 000 euros durante veinte días, no siempre tiene interés en utilizar toda la línea.

7. ¿Cómo saber si mi contrato de factoraje está infrautilizado o mal dimensionado?

Hay que comparar los créditos que la empresa desea financiar con los importes realmente anticipados. Una tasa de financiación efectiva baja puede señalar límites clientes insuficientes, numerosas facturas no elegibles o un contrato mal adaptado. También hay que verificar los mínimos anuales de comisiones: un contrato poco utilizado puede volverse relativamente costoso si subsisten gastos fijos importantes.

8. ¿Es posible conservar un descubierto bancario en paralelo al factoraje?

Sí. Ambas herramientas pueden ser complementarias. El factoring financia la cartera de clientes, mientras que el descubierto puede absorber ciertos desfases muy cortos o gastos que aparecen antes de la emisión de las facturas. La distribución depende de los acuerdos bancarios y de la estructura financiera de la empresa.

9. ¿Qué indicadores seguir tres meses después de poner en marcha el contrato?

Resulta útil seguir el importe total de las facturas remitidas, el importe efectivamente financiado, la tasa de financiación efectiva, el coste total, las facturas bloqueadas, las superaciones de límites clientes y el plazo medio de pago. Después de tres meses, estos datos ya permiten verificar si el contrato aporta el nivel de tesorería esperado.

10. ¿En qué caso es mejor no utilizar el factoraje?

El factoraje puede ser poco pertinente cuando la empresa vende principalmente a particulares, cobra al contado, dispone de muy pocas facturas, trabaja sobre todo con anticipos o presenta un nivel elevado de litigios. Tampoco debe utilizarse para ocultar de forma duradera una actividad estructuralmente deficitaria: en ese caso, el problema que debe tratarse es primero económico y no únicamente financiero.