Financiación de empresas

Herramientas financieras para sociedades
Financiación de empresas : soluciones financieras

Como empresario, sabe que la financiación es indispensable para asegurar el buen funcionamiento de la sociedad. Sin embargo, no siempre resulta fácil elegir la fórmula adecuada para financiar una estructura. A través de esta guía, descubra los puntos fundamentales de la financiación empresarial.

Comprender la financiación para la empresa

La financiación para la empresa agrupa todas las soluciones comerciales que recurren a fondos propios o a deuda para financiar inversiones. Los flujos negativos iniciales deben generar, con el tiempo, flujos positivos que, una vez deducidas las cargas de reparto —gastos financieros, dividendos e impuestos—, permitan reembolsar el capital endeudado.

El estudio de la financiación empresarial debe realizarse de forma razonada y estratégica, sobre varios ejercicios, y también de forma estática sobre el último ejercicio disponible. La empresa puede beneficiarse de distintas soluciones de financiación según su situación.

Para elegir una solución de financiación, primero hay que distinguir la necesidad que se desea cubrir. Una inversión duradera, como una máquina o un fondo de comercio, debe financiarse durante un plazo coherente con su periodo de utilización. En cambio, un desfase temporal de tesorería no justifica necesariamente un préstamo de varios años.

La lógica adecuada consiste en hacer coincidir la duración de la financiación con la duración de la necesidad. Esta regla evita reembolsar demasiado rápido una inversión importante o, al contrario, conservar una deuda larga para una necesidad que desaparecerá en pocos meses.

Antes de solicitar financiación, la empresa también debe medir su capacidad de reembolso, su nivel actual de endeudamiento y el importe de tesorería que desea preservar después de la operación.

La financiación de la empresa mediante crédito clásico

Duración de la financiación: entre 2 y 7 años.

Objetivo: financiar la adquisición de un fondo de comercio, participaciones sociales, un proyecto de inversión en material, maquinaria o simplemente una necesidad de fondo de maniobra.

Solución: financiación mediante líneas de crédito a corto plazo, refinanciación con un crédito específico: préstamo bancario a medio plazo, lease back, garantías bancarias, fiscales o de alquiler.

El crédito bancario clásico sigue siendo especialmente adecuado cuando se trata de financiar un activo identificable o un proyecto cuyo coste y duración son conocidos. El banco examina generalmente la capacidad de reembolso de la empresa, sus fondos propios, su historial, la calidad del proyecto y las garantías eventualmente disponibles.

El coste no debe analizarse únicamente a través del tipo de interés. También hay que tener en cuenta los gastos de expediente, las garantías, el seguro eventual, las penalizaciones por reembolso anticipado y el impacto de las cuotas sobre la tesorería mensual.

Un crédito bien dimensionado debe permitir a la empresa conservar un margen de seguridad. Financiar el 100 % de un proyecto puede parecer cómodo, pero una cuota demasiado elevada puede volverse penalizante si el volumen de negocio se ralentiza temporalmente.

La financiación de la sociedad mediante factoraje

Duración de la financiación: inmediata, en 24 horas.

Objetivo: reducir el plazo de cobro de clientes.

Solución: esta solución ofrece posibilidades de ganancia especialmente atractivas, teniendo en cuenta que el plazo de cobro de clientes depende de numerosos parámetros.

Aquí el factoraje es una solución, porque permite:

  • La financiación en 48 horas de las facturas emitidas a sus clientes. Se realiza a partir de la fecha de recepción de esos créditos por el factor. El sistema es más flexible que el descuento, la movilización de créditos nacidos en el extranjero o la cesión Dailly.
  • El factoraje aporta una garantía contra impagos, en sustitución o en ausencia de un contrato de seguro de crédito en la empresa.
  • El factoraje propone la gestión del puesto clientes con seguimiento por país, cliente y factura, sin olvidar la gestión de cobros y el recobro de créditos.

El factoraje es especialmente eficaz cuando una empresa es rentable, pero su dinero permanece inmovilizado en facturas clientes. Transforma entonces un crédito pagadero a 30, 45 o 60 días en tesorería disponible mucho más rápidamente.

Su interés aumenta cuando la necesidad evoluciona con el volumen de negocio: cuanto más factura la empresa, mayor puede ser el volumen de créditos potencialmente financiables. Esta característica lo convierte en una herramienta adaptada a sociedades en crecimiento, actividades estacionales o sectores en los que los grandes clientes imponen plazos de pago largos.

Antes de elegir esta solución, conviene verificar el porcentaje realmente financiado, el fondo de garantía, los límites concedidos a los principales clientes, las comisiones y las condiciones de recurso en caso de impago. El coste aparente no basta: la calidad de la financiación depende sobre todo de la parte del puesto clientes que el factor acepta realmente movilizar.

La financiación de la empresa mediante leasing o renting financiero

Duración de la financiación: las duraciones del leasing pueden ir de unos meses a varios años.

Objetivo: financiar activos sin compra directa.

Solución: el leasing es un método de financiación que permite a una empresa, llamada arrendataria, utilizar un activo —bien material, equipo, vehículo, etc.— mediante una sociedad especializada, llamada arrendador, durante un periodo determinado.

El arrendatario paga cuotas periódicas al arrendador a cambio del uso del activo.

El proveedor vende el material a una empresa de leasing o renting financiero, que percibe las cuotas mensuales o trimestrales del cliente usuario.

Al final del periodo de arrendamiento —12, 24, 36, 48 o 60 meses— existen dos posibilidades:

  1. En leasing, la opción de compra permite al cliente convertirse en propietario del material.
  2. En renting financiero, el contrato de arrendamiento se renueva por un año.

El leasing y el renting financiero permiten preservar la tesorería evitando una salida importante de fondos en el momento de la adquisición. La empresa paga por el uso del material y puede conservar sus liquidez para financiar existencias, salarios o desarrollo comercial.

Esta solución resulta especialmente interesante para activos que se renuevan regularmente: vehículos, material informático, equipos industriales, máquinas o instalaciones técnicas. Permite suavizar el coste en el tiempo y, según los contratos, facilitar la sustitución del material obsoleto.

La comparación debe centrarse en el coste total de las cuotas, el valor de la opción de compra en leasing, las condiciones de salida anticipada, los posibles gastos de puesta en estado y los servicios integrados en el contrato.

La financiación de la sociedad mediante fondos propios

Duración de la financiación: puede variar de unos meses a varios años según el proyecto y la estructura de capital.

Objetivo: financiar activos o inversiones mediante dilución de la participación de propiedad.

Solución: los fondos propios representan la propiedad real de la empresa en manos de los accionistas. La financiación mediante fondos propios implica la venta de participaciones o acciones de la empresa a inversores a cambio de capital.

Los inversores se convierten así en accionistas de la empresa y pueden beneficiarse de dividendos y plusvalías. Este método de financiación no requiere reembolso, pero diluye la participación de los fundadores.

El recurso a fondos propios suele privilegiarse cuando la empresa desea reforzar su estructura financiera sin aumentar su endeudamiento bancario. También puede tranquilizar a los prestamistas, ya que una sociedad suficientemente capitalizada dispone de un mejor colchón en caso de caída de actividad.

A cambio, permitir la entrada de un inversor significa compartir una parte del valor creado y, a veces, una parte del poder de decisión. Por tanto, hay que analizar el porcentaje de capital cedido, los derechos de voto, las cláusulas de salida y los objetivos de rentabilidad exigidos.

Este modo de financiación conviene sobre todo a proyectos que necesitan tiempo antes de alcanzar la rentabilidad o a empresas que prevén una fase de fuerte crecimiento antes de poder reembolsar una deuda clásica.

La financiación de la empresa mediante préstamos a largo plazo

Duración de la financiación: generalmente varios años.

Objetivo: financiar manteniendo el control de la empresa.

Solución: las empresas pueden pedir fondos prestados a bancos, instituciones financieras o inversores mediante emisión de obligaciones o contratación de préstamos a largo plazo. Estos préstamos se reembolsan con intereses durante un periodo determinado. Esta opción permite mantener el control de la empresa, pero implica obligaciones de reembolso e intereses a pagar.

El préstamo a largo plazo es coherente con inversiones que generarán ingresos durante varios años. El principio consiste en repartir el reembolso sobre una duración suficientemente larga para que el activo financiado contribuya por sí mismo a producir los flujos necesarios para pagar las cuotas.

La elección entre tipo fijo y tipo variable merece una atención particular. Un tipo fijo asegura el coste futuro, mientras que un tipo variable puede ser interesante en determinadas configuraciones, pero expone a la empresa a una subida de las cargas financieras.

Antes de firmar, también conviene verificar la posibilidad de reembolso anticipado, las garantías exigidas, los posibles covenants y el efecto del nuevo préstamo sobre la capacidad futura de financiación de la sociedad.

La financiación de la sociedad mediante subvenciones y ayudas públicas

Duración de la financiación: generalmente puntual.

Objetivo: apoyar proyectos específicos, fomentar la innovación o favorecer el desarrollo económico.

Solución: en determinadas situaciones, las empresas pueden recibir subvenciones, ayudas públicas o financiación gubernamental.

Las ayudas públicas pueden reducir el importe que debe financiarse con fondos propios o deuda, pero no deben considerarse como una tesorería disponible de inmediato. Los plazos de instrucción y pago pueden ser largos, y algunas ayudas se abonan solo después de realizar una parte de los gastos.

Por tanto, resulta prudente prever una financiación puente cuando el proyecto requiere desembolsos antes del cobro de la subvención. También hay que verificar los gastos realmente elegibles, los justificantes esperados y las posibles obligaciones de mantenimiento de la inversión o del empleo.

Una empresa gana al integrar las ayudas públicas en su plan de financiación global, en lugar de construir todo su proyecto alrededor de una subvención todavía incierta.

La financiación de la empresa mediante business angels

Duración de la financiación: puntual o regular.

Objetivo: apoyar startups o empresas en fase inicial a cambio de una participación en el capital.

Solución: los business angels son inversores particulares con recursos y experiencia que invierten su propio dinero. También pueden aportar consejos y contactos útiles.

Más allá de la aportación financiera, un business angel puede aportar experiencia sectorial, una red comercial o conocimientos sobre rondas de financiación. Este acompañamiento puede ser tan importante como el importe invertido, especialmente para una empresa joven que debe estructurar rápidamente su desarrollo.

La relación debe prepararse con cuidado. Los fundadores deben definir la valoración de la empresa, el porcentaje de capital cedido, los derechos de información, las decisiones sometidas a aprobación y las condiciones de salida del inversor.

Esta financiación conviene más a empresas con un potencial de crecimiento identificable que a estructuras que buscan simplemente algunos meses de tesorería.

La financiación de la actividad mediante capital riesgo

Duración de la financiación: puntual o regular.

Objetivo: los inversores aportan capital a empresas con fuerte potencial de crecimiento a cambio de una participación en la propiedad.

Solución: el capital riesgo suele utilizarse por startups y empresas innovadoras para financiar su expansión.

El capital riesgo se dirige sobre todo a empresas capaces de aspirar a un crecimiento rápido en un mercado suficientemente amplio. Los inversores aceptan un riesgo elevado a cambio de una perspectiva de fuerte creación de valor.

Esta financiación no debe compararse directamente con un crédito bancario. El fondo no exige una mensualidad, pero espera una progresión significativa del valor de la empresa y prepara generalmente una salida a medio o largo plazo.

Los dirigentes deben anticipar la dilución, la gobernanza, los objetivos de rendimiento y las futuras rondas de financiación. Una ronda exitosa aporta recursos importantes, pero modifica de forma duradera la estructura del capital.

La financiación participativa o crowdfunding

Duración de la financiación: puntual y aleatoria.

Objetivo: los participantes invierten en empresas que desarrollan proyectos con fuerte potencial de crecimiento y prometen un retorno de inversión rápido.

Solución: la financiación participativa consiste en captar fondos de un gran número de personas, generalmente en línea. Puede adoptar la forma de donaciones, préstamos, inversiones o preventas de productos.

El crowdfunding también puede servir como prueba de mercado. Una campaña exitosa demuestra que un producto, servicio o proyecto interesa realmente a una comunidad incluso antes de su lanzamiento a gran escala.

Su eficacia depende, sin embargo, en gran medida de la comunicación. Una campaña mal preparada, con un objetivo demasiado elevado o una audiencia insuficiente, puede fracasar aunque el proyecto sea económicamente pertinente. Por tanto, hay que prever un presupuesto de comunicación, un calendario preciso y recompensas coherentes.

Para la empresa, la financiación participativa suele ser más pertinente cuando completa otros recursos que cuando constituye la única fuente de financiación del proyecto.

Profundizar en la financiación empresarial

Para la empresa, el punto de partida será el cálculo de las necesidades a corto plazo, también conocidas como necesidades de fondo de maniobra. La actividad de una empresa se apoya en un conjunto de elementos necesarios para su funcionamiento.

  • Las inversiones importantes en inmovilizado material: terrenos, edificios, máquinas.
  • Las inversiones inmateriales, como patentes, marcas o fondos de comercio.

Volvemos así a nuestros dos ciclos:

  • Ciclo de producción: requiere mantener un determinado nivel de existencias para hacer frente a la fabricación y responder a las demandas de los clientes.
  • Ciclo comercial: deriva de los plazos de pago concedidos a los clientes.

Es evidente que resulta difícil compensar las necesidades de financiación empresarial a corto plazo generadas por estos dos ciclos, incluso si el empresario intenta aprovechar al máximo el plazo de pago a proveedores.

La elección de la financiación debe construirse a partir del ciclo económico real de la empresa. Una inversión larga, un aumento de existencias, un desfase de IVA o facturas clientes a 60 días no deben financiarse de la misma manera.

Una empresa sólida puede combinar varias herramientas: préstamo para el material, leasing para vehículos, factoraje para créditos clientes y fondos propios para reforzar el balance. Esta diversificación evita depender de una sola fuente de financiación.

Antes de cualquier decisión, resulta útil establecer un plan de financiación a 12, 24 y 36 meses que integre inversiones, reembolsos, estacionalidad, existencias y cuentas clientes. Esta visión permite anticipar las necesidades en lugar de buscar liquidez en situación de urgencia.

Cómo calcular las necesidades de fondo de maniobra para definir la financiación empresarial

La necesidad de fondo de maniobra puede ser:

  • Positiva: los plazos concedidos a los clientes y el tiempo de rotación de existencias son superiores a los plazos de pago a proveedores. La sociedad necesita entonces buscar financiación empresarial a corto plazo.
  • Nula: los plazos están equilibrados. La empresa no tiene necesidad específica que financiar.
  • Negativa: los plazos concedidos por los proveedores son superiores a los ofrecidos a los clientes y al tiempo de rotación de existencias. En este caso, no hay necesidad que financiar.

Cada situación es particular y depende del sector de actividad. Por tanto, la necesidad de fondo de maniobra puede ser más o menos importante.

Ejemplos de empresas que tienen necesidad de financiación para su fondo de maniobra:

  • Proceso de fabricación largo, con existencias difíciles de reducir.
  • Una sociedad que vende a particulares no tiene plazo de cobro de clientes.
  • Una pyme que trabaja con administraciones públicas puede soportar plazos de cobro de varios meses.

Parece, por tanto, necesario financiar una parte de la necesidad de fondo de maniobra mediante fondos propios, especialmente en periodos de fuerte crecimiento, para mantener un balance estable. Generalmente, la empresa solicita el apoyo de su banco, que interviene con distintos tipos de financiación a medida.

La financiación del fondo de maniobra de la empresa tiene evidentemente un coste: los intereses bancarios. Para reducirlo, hay que actuar sobre cada componente del fondo de maniobra: plazos de clientes o proveedores, variación de existencias.

Utilizar el fondo de maniobra para elegir la financiación adecuada

El cálculo del fondo de maniobra no sirve únicamente para medir una falta de tesorería. También ayuda a comprender el origen de la necesidad. Si procede principalmente de los plazos de cobro de clientes, el factoraje o la movilización de créditos puede ser lógica. Si procede de las existencias, una línea de crédito o una financiación dedicada al ciclo de explotación puede resultar más pertinente.

También hay que seguir la evolución de la necesidad de fondo de maniobra en el tiempo. Un aumento rápido puede señalar un crecimiento mal financiado, una rotación de existencias más lenta, retrasos de pago o una degradación de las condiciones de proveedores.

Los indicadores que conviene seguir son, especialmente:

  • El DSO, o plazo medio de cobro de clientes.
  • El número de días de existencias.
  • El plazo medio concedido por los proveedores.
  • El saldo de clientes vencido y no cobrado.
  • La tesorería disponible después del pago de las cargas corrientes.

Un seguimiento mensual permite actuar antes de que la necesidad de financiación se vuelva crítica.

Para concluir esta guía, recordemos simplemente que cada método de financiación tiene sus ventajas e inconvenientes, y que la elección depende de las necesidades financieras de la empresa, de su situación actual, de su sector de actividad y de su estrategia a largo plazo. Buena suerte en sus búsquedas.

Preguntas frecuentes sobre la financiación de empresas

Estas preguntas completan las distintas soluciones presentadas anteriormente con puntos prácticos útiles en el momento de construir un plan de financiación o solicitar apoyo a una entidad financiera.

1. ¿Cómo elegir entre financiación a corto plazo y a largo plazo?

La duración de la financiación debe corresponder a la duración de la necesidad. Una inversión que producirá ingresos durante varios años puede financiarse mediante préstamo a largo plazo o leasing. Un desfase de tesorería ligado a facturas clientes corresponde más bien a una financiación a corto plazo, como el factoraje, una línea de crédito o una movilización de créditos.

2. ¿Una empresa reciente puede obtener financiación sin varios balances?

Sí, pero el financiador se apoyará más en el business plan, los primeros pedidos, la experiencia de los dirigentes, los fondos propios y la calidad de los clientes. Algunas soluciones, como el factoraje, también pueden basarse fuertemente en la solvencia de los deudores más que en la antigüedad de la sociedad.

3. ¿Se pueden combinar varias soluciones de financiación?

Sí, y a menudo es preferible. Una empresa puede utilizar un préstamo para sus inversiones, leasing para sus vehículos y factoraje para su puesto clientes. Lo esencial es evitar financiar dos veces la misma necesidad y conservar una capacidad de endeudamiento suficiente.

4. ¿Qué documentos preparar antes de solicitar financiación?

Conviene preparar las últimas cuentas disponibles, una situación contable reciente, un plan de tesorería, una previsión financiera, el detalle de las deudas existentes, extractos bancarios, los principales contratos comerciales y una presentación clara del uso de los fondos solicitados.

5. ¿Cómo saber si la empresa puede asumir una nueva deuda?

Hay que medir la capacidad de reembolso después de tener en cuenta las cuotas existentes. El financiador examinará especialmente la rentabilidad, la tesorería, los fondos propios, el endeudamiento y los flujos de caja futuros. Una simulación prudente debe integrar un escenario de caída temporal del volumen de negocio.

6. ¿Existen financiaciones sin garantía personal del dirigente?

Sí, según el tipo de financiación y el expediente. El factoraje se apoya principalmente en los créditos clientes, el leasing en el bien financiado y algunas ayudas públicas no exigen garantía personal. Sin embargo, un banco puede solicitarla para determinados créditos clásicos.

7. ¿El sector de actividad influye en el acceso a la financiación?

Sí. Los financiadores tienen en cuenta la ciclicidad del sector, los márgenes, los plazos de pago, el nivel de existencias y el riesgo de insolvencia. Dos empresas del mismo tamaño pueden obtener condiciones diferentes si sus modelos económicos o sus mercados presentan riesgos distintos.

8. ¿Conviene financiar la totalidad de una inversión mediante deuda?

No necesariamente. Una aportación en fondos propios puede reducir el riesgo y facilitar el acuerdo del prestamista. Sin embargo, conservar una reserva de tesorería sigue siendo importante: inmovilizar toda la liquidez en un proyecto puede debilitar la financiación del ciclo corriente.

9. ¿Qué indicadores seguir después de poner en marcha una financiación?

Conviene seguir la tesorería disponible, la necesidad de fondo de maniobra, el nivel de endeudamiento, las cuotas próximas, el DSO, la rotación de existencias y la capacidad para respetar los reembolsos. Estos indicadores permiten anticipar una tensión antes de que se vuelva urgente.

10. ¿Cuándo hay que empezar a buscar financiación?

Lo antes posible, idealmente antes de que la necesidad sea crítica. Un expediente presentado con varios meses de anticipación deja tiempo para comparar ofertas, negociar garantías y corregir puntos débiles. Una solicitud formulada en situación de urgencia reduce a menudo el poder de negociación de la empresa.