Ventajas e inconvenientes del factoraje
Los beneficios y desventajas del factoring
¿Cuáles son las ventajas de utilizar el factoraje frente a otros productos financieros? A pesar de sus beneficios, ¿cuáles son los inconvenientes del factoring? Por último, existen soluciones para limitar los inconvenientes del factoraje.
Las ventajas del factoraje
El factoraje es una técnica financiera que facilita la gestión de la tesorería de la sociedad:
El factoraje permite eliminar el riesgo de impago:
A menudo se compara el factoraje o factoring con un seguro de crédito reforzado: el factor puede garantizar hasta el 100 % de los créditos cubiertos por él, mientras que el asegurador suele dejar una parte del riesgo a cargo del acreedor.
El factoraje ofrece rapidez y protección en la financiación:
Si se compara con un crédito bancario, permite reducir el riesgo de disminución o supresión de la línea de financiación en caso de deterioro de la empresa.
La sociedad de factoring permite movilizar rápidamente los créditos concedidos a la clientela, ya que abona en la cuenta corriente de la empresa adherida el mismo día en que se le remiten las facturas, mientras que el recobro de los créditos queda confiado al factor.
El factoraje permite optimizar mejor la gestión de tesorería:
La tesorería es un elemento esencial para la sociedad. Es importante asegurar el pago de salarios y proveedores dentro de los plazos previstos, pero la tesorería no siempre es suficiente o disponible para responder a las necesidades. Hace falta una solución flexible y reactiva, y el factoraje responde a esta expectativa simplificando la gestión diaria.
El factoraje es un medio eficaz para evaluar mejor el riesgo cliente:
Al iniciar el contrato de factoraje, el factor realiza una evaluación de sus clientes. De este modo, obtiene una mejor valoración y un conocimiento más preciso de su cartera. También puede resultar menos necesario recurrir a solicitudes externas de información comercial.
El factoraje permite a la empresa delegar la gestión administrativa:
Los factors aportan un servicio financiero completo: gestión de una parte o de la totalidad de su cartera de clientes.
El factoraje ofrece la ventaja de aligerar las cargas administrativas:
Al delegar la cartera de clientes a la sociedad de factoring, la empresa puede obtener economías de escala, reducir costes financieros, disminuir gastos de seguro y rebajar cargas de personal.
Además, sustituye una parte de los costes fijos por costes variables.
Con todas estas ventajas, el factoraje puede recomendarse a muchas empresas, con independencia de su sector, tamaño o actividad.
Los inconvenientes del factoraje
Si el factoraje ofrece numerosas ventajas, también hay que tener en cuenta los inconvenientes del factoring en determinadas situaciones.
El inconveniente del factoraje es que su coste puede ser relativamente importante:
El principal inconveniente del factoraje sigue siendo el coste elevado de esta prestación. En el conjunto de las soluciones de factoring, ya sea con tarifa forfaitaria o calculada sobre el volumen de negocio, el factoraje representa para la empresa un coste importante que no debe descuidarse.
El factoraje puede deteriorar la relación entre el cliente y el proveedor:
El segundo inconveniente del factoraje reside en la transferencia y delegación de la relación cliente al factor, ya que la sociedad puede perder una parte de su relación privilegiada con sus propios clientes.
Esta pérdida puede tener un impacto en la relación comercial y, por tanto, en el volumen de negocio.
El factoraje puede deteriorar la gestión del recobro de créditos:
El tercer inconveniente del factoraje es la transferencia y delegación del recobro de créditos. Las relaciones con los clientes pueden volverse más difíciles si los expedientes se tratan todos de la misma manera, sin adaptarse al volumen de negocio o al sector de actividad.
Las ventajas y los inconvenientes
Para cada ventaja o inconveniente del factoraje, conviene matizar el análisis según el contexto de la empresa. Además, existen soluciones para evitar o limitar estos inconvenientes.
Con el factoraje, el coste puede ser relativamente importante:
Atención: este coste elevado debe relativizarse, ya que el factoraje también incluye servicios integrados que reducen las tareas administrativas de la empresa, como por ejemplo toda la gestión de la cartera de clientes: identificación de pagos, registro de facturas, remesas bancarias, contabilidad clientes, reclamaciones, gestión de efectos, impagos y prórrogas. Véase también las ventajas del factoraje.
El factoraje puede deteriorar la relación entre el cliente y el proveedor:
Por tanto, antes de contratar un contrato de factoraje, es fundamental reforzar la relación comercial con determinados clientes para evitar este inconveniente.
Riesgo de deteriorar la gestión del recobro de créditos con el factoraje:
Desde la puesta en marcha de un contrato de factoraje, puede resultar útil informar a los clientes de la existencia de este contrato de factoring para evitar sufrir este inconveniente.
¿En qué casos el factoraje es realmente ventajoso?
La buena pregunta no consiste en saber si el factoraje es, en términos absolutos, una buena o mala financiación. Hay que determinar si responde al problema concreto de la empresa. Para un dirigente o un director financiero, el interés del dispositivo depende sobre todo del peso de la cartera de clientes en la necesidad de fondo de maniobra, del plazo real de cobro y de la capacidad de la empresa para absorber ese desfase con sus propios recursos.
El factoraje cobra todo su sentido cuando la empresa factura a clientes profesionales solventes, pero debe financiar varias semanas de desfase entre sus gastos y sus cobros. Es especialmente el caso cuando el crecimiento del volumen de negocio consume tesorería más rápido de lo que la empresa genera liquidez.
Las situaciones en las que el beneficio suele ser más visible
A la inversa, el factoraje resulta menos convincente cuando los clientes ya pagan rápidamente, cuando la mayor parte del volumen de negocio se realiza con particulares o cuando las facturas son objeto frecuente de litigios. En este último caso, el problema se encuentra primero en el proceso comercial, la facturación o la prueba de la prestación.
Para un creador de empresa, el interés puede ser diferente. La falta de historial bancario puede verse compensada por la calidad de los clientes facturados. Una sociedad reciente que trabaja con compradores sólidos puede disponer así de una palanca de financiación directamente respaldada por sus ventas.
¿Cómo comparar dos ofertas de factoraje más allá de la tasa?
Dos propuestas pueden mostrar una comisión parecida y, sin embargo, producir resultados muy diferentes. La tasa facial es fácil de comparar, pero no indica cuánto recibirá realmente la empresa, qué parte de la cartera de clientes será financiada ni qué restricciones aparecerán durante la vida del contrato.
Comparar la tesorería realmente disponible
El primer cálculo consiste en partir de una factura tipo y determinar el importe efectivamente disponible después de la retención de garantía, las comisiones y los posibles gastos fijos. Este importe neto es el que permite saber si la solución responde a la necesidad de tesorería.
Verificar los límites sobre los principales clientes
Un contrato muy competitivo puede perder gran parte de su interés si el factor financia mal al primer o segundo cliente de la empresa. El director financiero o el credit manager debe comparar los límites concedidos sobre los deudores que concentran más saldo pendiente.
Analizar el mínimo anual de comisiones
El mínimo anual puede pesar mucho cuando el volumen de negocio confiado al factor es inferior a las previsiones. Hay que verificar que siga siendo coherente con el volumen realmente susceptible de cederse, especialmente en actividades estacionales o irregulares.
Identificar todos los gastos anexos
Los gastos de expediente, aprobación, gestión, plataforma, remesa, litigio o renovación pueden modificar sensiblemente el coste final. Una comparación seria debe realizarse durante un año completo, con el mismo escenario de volumen de negocio y plazo de pago.
Comparar la flexibilidad del contrato
La duración del compromiso, el preaviso, la cláusula de globalidad, las condiciones de salida y el nivel de control solicitado sobre las facturas cuentan tanto como el precio. Para una empresa cuya actividad evoluciona rápido, una oferta ligeramente más cara pero más flexible puede resultar más interesante.
¿Cómo medir si su contrato de factoraje es realmente rentable?
Un contrato de factoraje no debe evaluarse únicamente el día de su firma. Después de tres a seis meses de funcionamiento, la empresa dispone de suficiente perspectiva para medir si el servicio aporta realmente la tesorería, la seguridad y el ahorro administrativo esperados.
Para un director financiero, un credit manager o un dirigente, algunos indicadores bastan para realizar un primer balance.
La tasa de facturas efectivamente financiadas
Hay que comparar las facturas cedidas con las que han generado realmente un anticipo. Una diferencia importante puede revelar límites clientes insuficientes, justificantes ausentes o un nivel de litigios demasiado elevado.
La tesorería neta liberada
El importe interesante no es el volumen de negocio cedido, sino la tesorería adicional realmente disponible para la explotación. Este beneficio debe compararse con el fondo de garantía, las comisiones y los gastos pagados.
El plazo medio de cobro
Si el factor asegura el recobro, la empresa debe verificar si el plazo medio de cobro mejora. Una disminución del DSO puede representar una ganancia de tesorería importante, independientemente de la propia financiación.
El nivel de litigios y abonos
Una tasa elevada de litigios reduce la parte de créditos financiables y puede provocar reimputaciones. Este indicador interesa tanto a la dirección financiera como a los equipos comerciales, ya que suele revelar problemas de facturación, entrega o validación de prestaciones.
El coste total frente al servicio prestado
El coste anual debe compararse con lo que la empresa ha obtenido realmente: tesorería, reducción del tiempo dedicado a reclamaciones, cobertura del riesgo cliente, mejora del DSO y capacidad para sostener más volumen de negocio. Esta comparación permite juzgar la rentabilidad del contrato.
Si varios indicadores se deterioran, no hay que esperar a la renovación para actuar. Los límites, el fondo de garantía, las comisiones o el perímetro del contrato pueden renegociarse con frecuencia.
Preguntas frecuentes sobre las ventajas y los inconvenientes del factoraje
Estas preguntas completan las ventajas y los inconvenientes presentados anteriormente con situaciones concretas que encuentran dirigentes, directores financieros, credit managers y responsables contables.
1. ¿Se pueden excluir algunos clientes de un contrato de factoraje?
Depende del contrato. Algunos acuerdos imponen una cláusula de globalidad, mientras que otros permiten seleccionar clientes o facturas. Para un dirigente, el reto es verificar este punto antes de la firma para no financiar inútilmente créditos que se cobran rápidamente.
2. ¿Qué ocurre si el factor reduce el límite concedido a un cliente importante?
Las nuevas facturas pueden financiarse parcialmente o quedar en espera. Una reducción de límite puede crear una necesidad de tesorería inmediata. Es útil vigilar las aprobaciones de los principales clientes y solicitar una revisión cuando su situación o el volumen de negocio evoluciona.
3. ¿Una factura litigiosa puede seguir financiada?
No siempre. Cuando un cliente impugna el precio, la entrega o la prestación, el factor puede suspender la financiación o reimputar el crédito. Una garantía contra insolvencia no cubre automáticamente un litigio comercial.
4. ¿Qué hacer si el cliente paga directamente a la empresa en lugar de al factor?
El pago debe identificarse y comunicarse rápidamente. La empresa transfiere después los fondos según las modalidades previstas en el contrato. Este pago no constituye tesorería adicional, ya que la factura ya sirvió de soporte a la financiación.
5. ¿Un contrato de factoraje sigue siendo interesante si la empresa utiliza poco los anticipos?
No necesariamente. Si la empresa utiliza poco la financiación pero paga un mínimo anual elevado y varios gastos fijos, el coste puede volverse desproporcionado. En ese caso, conviene estudiar una fórmula más flexible o renegociar el contrato.
6. ¿Cómo saber si el fondo de garantía es demasiado elevado?
Hay que medir la parte de tesorería inmovilizada respecto a los riesgos realmente observados. Una empresa cuyos clientes pagan correctamente y cuyo nivel de litigios es bajo puede tener interés en solicitar una reducción del porcentaje o un límite máximo más adaptado.
7. ¿El factoraje puede sustituir totalmente una línea de descubierto?
Puede reducir fuertemente la necesidad de descubierto cuando este financia principalmente la cartera de clientes. Sin embargo, sigue siendo prudente conservar un margen bancario para gastos que no corresponden a créditos financiables, como ciertas cargas excepcionales o un desfase de existencias.
8. ¿Qué ocurre si el volumen de negocio baja fuertemente durante el contrato?
La financiación disminuye naturalmente, ya que se ceden menos facturas. En cambio, algunos gastos fijos o mínimos de comisiones pueden seguir siendo exigibles. Una bajada duradera de actividad debe llevar a revisar rápidamente las condiciones del contrato.
9. ¿Qué indicadores debe seguir un credit manager con el factor?
Los más útiles son los límites por deudor, los saldos no garantizados, las facturas vencidas, el DSO, los litigios, los abonos y los rechazos de financiación. Permiten detectar rápidamente un deterioro de la cartera de clientes.
10. ¿Cuándo conviene plantearse cambiar de factor?
Un cambio puede justificarse cuando los límites se vuelven insuficientes, el coste deja de ser competitivo, el servicio de recobro se degrada o el contrato carece de flexibilidad. La transición debe prepararse para evitar una ruptura de financiación entre ambos contratos.
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