El factoraje al inicio de la empresa
El factoring para sociedades en creación
En esta guía, descubra cómo puede utilizarse el factoraje al inicio de una sociedad y cuáles son las ventajas de contratar una solución de factoring.
¿Por qué puede utilizarse el factoraje al inicio de la empresa?
El factoraje puede utilizarse efectivamente al inicio de una empresa, aunque depende de distintos factores como la naturaleza de la estructura, sus necesidades de liquidez, sus clientes y su estrategia financiera. Aunque muchas empresas en fase de lanzamiento todavía no disponen de una tesorería importante, el factoraje puede servir de apoyo y aportar ventajas interesantes para superar los retos financieros frecuentes en el arranque de cualquier actividad.
Mientras que los bancos pueden mostrarse prudentes y no conceder toda su confianza a las empresas jóvenes por su falta de antecedentes financieros consolidados, el factoraje en la empresa se concentra sobre todo en la solvencia de los clientes más que en la de la propia sociedad. Esto significa que incluso las startups pueden beneficiarse de esta solución de financiación, que puede utilizarse para cubrir insuficiencias de tesorería vinculadas a la cartera de clientes.
Las ventajas del factoraje para sociedades en creación
En el mundo emprendedor actual, el camino desde la creación hasta la consolidación de una empresa está lleno de obstáculos y retos financieros. Mientras las sociedades nacientes aspiran a crecer y desarrollarse, la falta de liquidez y los problemas de tesorería pueden convertirse rápidamente en obstáculos importantes para su éxito. En este contexto, el factoraje se presenta como una solución de financiación innovadora, que ofrece no solo un acceso rápido al capital, sino también otros beneficios estratégicos.
Descubra las ventajas del factoraje que pueden resultar especialmente útiles para empresas en fase de creación. Desde la mejora de la liquidez hasta la gestión operativa, pasando por la reducción del riesgo de impago, analizamos cómo este método de financiación puede convertirse en una palanca potente para impulsar a las empresas jóvenes hacia el éxito.
¿A partir de qué momento una empresa que empieza puede utilizar el factoraje?
El punto más importante es sencillo: el factoraje no financia una idea, un presupuesto ni un pedido que todavía no se ha ejecutado. Financia un crédito comercial nacido de una venta o de una prestación efectivamente realizada. Para una sociedad recién creada, la ausencia de balance no impide automáticamente acceder al factoring. En cambio, la empresa debe haber empezado a facturar a clientes profesionales y ser capaz de demostrar la realidad de los créditos presentados.
El pedido tranquiliza al factor, pero la factura desencadena la financiación
Un pedido firmado, un contrato comercial o una cartera de pedidos puede ayudar al factor a comprender el potencial de la joven empresa. Estos documentos ofrecen visibilidad sobre el volumen de negocio futuro y muestran que la actividad ya está en marcha. Pero no sustituyen a la factura financiable.
En la práctica, el factor espera generalmente a que la prestación se haya realizado o a que la mercancía se haya entregado. El crédito debe ser identificable, su importe debe estar determinado y el cliente debe estar obligado a pagarlo. Para una sociedad de consultoría, puede corresponder a una prestación mensual validada. Para un comerciante, será más bien una entrega acompañada de su albarán. Para una empresa de servicios, puede solicitarse una hoja de horas o un certificado de servicio realizado.
La diferencia entre pedido y crédito es esencial para un creador de empresa. Evita construir un plan de tesorería sobre una financiación que solo podrá intervenir después de la realización efectiva de la venta.
A recordar: la cartera de pedidos facilita el estudio del expediente, pero la financiación comienza realmente cuando el crédito nace y resulta elegible.
Ejemplo concreto: una sociedad de consultoría que factura a su primer gran cliente
Imaginemos una SAS creada hace dos meses. Firma una misión de seis meses con una empresa nacional y factura 18 000 euros IVA incluido cada mes, pagaderos a 60 días. Sin embargo, la empresa debe pagar los salarios de sus consultores al final de cada mes.
Después de realizar el primer periodo de prestación, emite su factura de 18 000 euros. Si el factor acepta al cliente y prevé un anticipo del 90 %, hasta 16 200 euros pueden ponerse a disposición antes del vencimiento, según las condiciones del contrato, las comisiones y las posibles retenciones. El creador no espera dos meses para transformar su primer volumen de negocio en tesorería.
Este caso ilustra bien el interés del factoring al inicio: la capacidad de financiación puede depender más de la calidad del cliente facturado que de la antigüedad de la joven sociedad. Esto no impide que el factor analice la empresa, pero la cartera de clientes ocupa un lugar central en su decisión.
¿Cómo presentar un expediente de factoraje cuando todavía no existe balance?
Una sociedad creada recientemente no puede aportar tres ejercicios contables. Por tanto, hay que permitir al factor comprender de otra forma su actividad, su modelo económico y, sobre todo, la calidad de las facturas que se van a ceder. Un expediente claro suele hacer ganar más tiempo que una acumulación de documentos mal organizados.
Presentar el previsional, pero sobre todo los negocios ya firmados
El previsional ayuda a dimensionar el contrato: volumen de negocio esperado, estacionalidad, importe medio de las facturas, plazos de pago y necesidad de tesorería. Sin embargo, los contratos firmados, pedidos y primeras facturas tienen más peso para demostrar que la actividad ha empezado realmente.
El creador debe preparar idealmente una lista de sus principales clientes con, para cada uno, el volumen de negocio esperado, el plazo de pago, el saldo máximo previsto y la naturaleza de la prestación. Esta visión permite al factor determinar si la cartera está suficientemente diversificada y si los límites de financiación podrán acompañar el desarrollo previsto.
Una joven sociedad que anuncia 600 000 euros de volumen de negocio previsional, pero cuyo importe depende en 500 000 euros de un único cliente, deberá verificar especialmente que ese cliente pueda obtener un límite compatible con ese saldo.
Los documentos útiles para acelerar el estudio del expediente
Según el factor y la actividad, las piezas solicitadas pueden variar. No obstante, una empresa joven tiene interés en preparar desde el principio sus documentos jurídicos, su IBAN, su previsional de tesorería, sus contratos comerciales, sus pedidos, la lista de clientes que desea financiar y algunos ejemplos de facturas con sus justificantes.
Si ya se han realizado primeras ventas, conviene añadir un estado de las facturas emitidas y de los pagos recibidos. Incluso con poco historial, esto permite observar la calidad administrativa de la facturación y el comportamiento de los primeros deudores.
El objetivo no es hacer creer que la empresa tiene un historial que no posee. Un expediente de creación se analiza naturalmente como tal. Lo importante es la coherencia entre el previsional, los contratos firmados, los clientes anunciados y las facturas que se remitirán realmente.
Para una empresa sin balance, la calidad de la cartera de clientes y de los negocios ya asegurados resulta determinante.
¿Cómo calcular la primera necesidad de factoraje al inicio?
Un error frecuente consiste en pedir la financiación de todo el volumen de negocio cuando la necesidad real es menor. El buen razonamiento consiste en partir de los desembolsos que llegan antes que los cobros: salarios, compras, subcontratación, alquileres, IVA, cargas sociales o gastos necesarios para ejecutar los pedidos.
Partir del desfase de tesorería, no solo del volumen de negocio
Supongamos que una empresa factura a tres clientes por un total de 45 000 euros IVA incluido durante su primer mes. Estos clientes pagan a 60 días. Al mismo tiempo, la empresa debe desembolsar 28 000 euros de salarios, compras y cargas antes de recibir esos pagos.
Si el contrato permite un anticipo del 90 % sobre los 45 000 euros de facturas elegibles, la financiación teórica puede alcanzar 40 500 euros antes de tener en cuenta los gastos y retenciones previstos en el contrato. Sin embargo, la empresa no está obligada a utilizar toda esta capacidad si su necesidad inmediata es solo de 28 000 euros.
Financiar lo más cerca posible de la necesidad permite limitar el coste financiero. Para un creador, esta disciplina es importante: el factoraje debe asegurar la tesorería, no fomentar un consumo de cash sin relación con la explotación.
Clientes a 60 días
Antes de gastos y retenciones
Salarios, compras, cargas
Anticipar el aumento de los saldos de clientes
La necesidad del primer mes no siempre representa la necesidad tres meses después. Si las ventas progresan rápidamente y los clientes pagan a 60 días, dos meses de facturación pueden encontrarse simultáneamente en la cartera de clientes. Una empresa que pasa de 30 000 a 60 000 euros de facturación mensual puede ver aumentar su saldo de clientes muy deprisa.
El director financiero o el dirigente debe establecer un previsional deslizante a varios meses integrando los vencimientos reales de pago. Esto permite verificar que los límites concedidos por el factor sobre los principales deudores acompañarán correctamente el crecimiento.
Esta anticipación es especialmente importante cuando un joven proveedor obtiene de repente un gran cliente. El éxito comercial puede generar tensión de tesorería si la financiación no se ha dimensionado antes del aumento de actividad.
Los puntos que conviene asegurar antes de firmar el primer contrato de factoraje
Al inicio, la necesidad de cash puede empujar a un dirigente a mirar únicamente la rapidez de financiación. Sin embargo, las condiciones del contrato tendrán un impacto duradero sobre el margen, la relación cliente y la libertad financiera de la sociedad. Por eso hay que verificar varios puntos antes de firmar.
Verificar la concentración en el primer gran cliente
Una empresa joven depende a menudo de sus primeros clientes. Esta concentración no impide necesariamente el factoraje, pero puede llevar al factor a limitar la financiación sobre el principal deudor.
Ejemplo: una sociedad prevé 100 000 euros de saldo sobre su primer gran cliente, pero el factor solo concede un límite de 60 000 euros. Los 40 000 euros por encima del límite pueden no financiarse. Si el dirigente ha construido su plan de tesorería suponiendo que se adelantaría la totalidad de las facturas, la diferencia puede crear una tensión inmediata.
Por tanto, es preferible solicitar los límites sobre los principales clientes antes de cerrar el contrato y, si es necesario, transmitir al factor información complementaria sobre el cliente y sobre los contratos obtenidos.
Identificar las facturas que pueden ser rechazadas
Las facturas de anticipo, los créditos ya litigiosos o algunas facturaciones correspondientes a prestaciones futuras pueden quedar fuera de la financiación. También hay que prestar especial atención a las actividades en las que la factura exige una validación del cliente, un albarán, una hoja de horas o una recepción de obra.
Ejemplo: una joven sociedad SaaS factura en enero una suscripción anual que cubre doce meses de servicio. Según la estructura del contrato y las reglas del factor, la parte correspondiente a prestaciones futuras puede examinarse de forma distinta a una prestación ya ejecutada. El dirigente debe validar este punto antes de incluir esta factura en su plan de financiación.
Para evitar sorpresas, resulta útil remitir al factor varias facturas tipo antes de la firma y preguntarle explícitamente cuáles son elegibles, bajo qué condiciones y con qué justificantes.
Comparar el coste total y no solo la tasa anunciada
Una oferta puede mostrar una comisión atractiva y, sin embargo, incluir un mínimo anual, gastos por deudor, gastos de expediente, gastos de litigio o un fondo de garantía elevado. Para una sociedad en fase inicial cuyo volumen de negocio todavía es incierto, estos costes fijos pueden pesar más que para una empresa madura.
El creador debe comparar el coste anual en varios escenarios de volumen de negocio: escenario prudente, escenario central y escenario de fuerte crecimiento. Este método permite verificar si el contrato sigue siendo pertinente incluso cuando las ventas reales son inferiores a las previsiones.
También hay que revisar las condiciones de salida, la duración del compromiso y el preaviso. Un contrato perfectamente adaptado el primer año puede volverse demasiado rígido cuando la empresa crece o cambia de modelo comercial.
No confundir financiación y garantía contra el impago
La financiación permite obtener el dinero antes del vencimiento. La garantía contra la insolvencia responde a otro riesgo: el de no cobrar nunca porque el cliente se vuelve insolvente. Ambos servicios pueden reunirse en una misma solución, pero no deben confundirse.
Un litigio comercial tampoco corresponde automáticamente a una insolvencia. Si el cliente se niega a pagar porque impugna la calidad de la prestación o la conformidad de la entrega, el factor puede suspender la financiación o reimputar el anticipo según el contrato.
Para una empresa joven, esta distinción es capital porque un solo litigio importante puede representar una parte significativa del volumen de negocio de los primeros meses. La calidad de los contratos comerciales, pedidos y pruebas de entrega protege tanto la tesorería como la propia financiación.
Preguntas frecuentes sobre el factoraje al inicio de la empresa
Las primeras semanas de actividad plantean preguntas muy concretas que las descripciones generales del factoraje no siempre responden. Estos son los puntos que conviene verificar antes de integrar el factoring en el plan de financiación de una sociedad reciente.
1. ¿Se puede firmar un contrato de factoraje antes de emitir la primera factura?
Sí, el estudio y la puesta en marcha del contrato pueden prepararse de antemano a partir del previsional, contratos y pedidos. En cambio, la financiación interviene sobre créditos elegibles una vez realizada la venta o prestación y emitida la factura según las condiciones previstas en el contrato.
2. ¿Un volumen de negocio previsional basta para obtener financiación?
El previsional ayuda al factor a dimensionar el expediente, pero no sustituye a las facturas. Los pedidos firmados y la calidad de los futuros clientes pueden reforzar el expediente, mientras que los anticipos se activan a partir de créditos efectivamente nacidos y aceptados.
3. ¿Una empresa que solo tiene un cliente puede utilizar el factoraje?
Es posible en algunos casos, pero la concentración se analizará cuidadosamente. El punto determinante es el límite concedido sobre ese cliente. Si el saldo supera ese límite, una parte de las facturas puede quedar sin financiar.
4. ¿Las facturas de anticipo de una empresa joven son financiables?
A menudo son más difíciles de financiar porque preceden a la realización completa de la prestación o a la entrega. La elegibilidad depende del contrato, del sector y de la naturaleza exacta del crédito. Hay que pedir una validación al factor antes de integrar un anticipo en el plan de tesorería.
5. ¿Se pueden factorizar facturas dirigidas a una administración desde el inicio?
Sí, algunos factors financian créditos sobre organismos públicos. La empresa joven debe, no obstante, respetar los procedimientos propios de los contratos públicos, aportar los justificantes requeridos y organizar correctamente las instrucciones de pago.
6. ¿El factor puede pedir una garantía personal al creador?
Depende del factor, del contrato y del riesgo analizado. No es una consecuencia automática del factoraje. Cuando se solicita una garantía personal, el dirigente debe verificar con precisión su objeto, importe, duración y las situaciones en las que podría ejecutarse.
7. ¿Qué ocurre si el primer gran cliente de la startup es rechazado por el factor?
Las facturas de ese cliente pueden no financiarse ni garantizarse. Entonces habrá que buscar otra solución, solicitar un nuevo análisis con información complementaria o adaptar la necesidad de tesorería. Por eso la aprobación de los clientes estratégicos debe verificarse lo antes posible.
8. ¿El factoraje puede financiar el IVA incluido en la factura?
Las modalidades dependen del contrato y de la fórmula utilizada. Muchas soluciones razonan sobre el importe con IVA del crédito, pero el porcentaje realmente anticipado y las retenciones deben verificarse en la oferta. El dirigente debe razonar sobre la tesorería neta efectivamente abonada.
9. ¿Una empresa joven debe ceder todas sus facturas al factor?
No necesariamente. Algunos contratos contienen una cláusula de globalidad, mientras que otras soluciones permiten seleccionar clientes o facturas. Una sociedad en creación debe verificar este punto porque influye directamente en el coste, la flexibilidad y la organización comercial.
10. ¿Qué indicadores seguir durante los seis primeros meses de factoraje?
Conviene seguir el importe de las facturas remitidas, la parte realmente financiada, los límites disponibles por cliente, las facturas rechazadas, los litigios, el coste total, el fondo de garantía y la tesorería neta obtenida. Estos indicadores permiten ver rápidamente si el contrato acompaña realmente el crecimiento de la joven empresa.